Hoy en día convivimos con la ficción, ya sea la que nos encontramos en la calle en forma de “conocidos” o “amigos” o bien la ficción televisiva.
A mi me interesa hablar de la ficción televisiva, principalmente de las series americanas. En los dos últimos años he visto un gran número de ellas y cada una me ha dejado algo.
Frases como “no me digas lo que no puedo hacer” (Lost) o “intento ser mejor persona” (My name is Earl), se incorporan al lenguaje habitual de los seguidores de estas series.

También se copian modelos de vida, cada vez vemos por la calle a más chicas “Gossip Girl” preocupadísimas por combinar sus zapatos con su bolso, todo ello herencia de “Sex in the city”.
Pero las series americanas también han sacado a la calle a los frikis y los han puesto de moda en cierto sentido, “The IT crowd” con sus peculiares informáticos o “The big bang theory” con un grupo de cerebritos adictos a los video juegos.
La búsqueda del amor es un tema recurrente y es el eje argumental de “How I meet your mother” que nos deja personajes tan sentimentales como Ted, y es que el amor es algo que viene y va, ya seas arquitecto como Ted o enfermero y ésto lo vemos en “Scrubs” donde J.D. conoce a su gran amor desde el primer capítulo pero es incapaz de estar con la chica.
Por cierto, otra cosa que ha traspasado las pantallas, el sofá, que desde el boom de “Friends” ha pasado a tener cabida en los bares más kitsch (como diría una buena amiga).
La ficción nos rodea y se hace parte de nuestras vidas y nosotros que somos tan buenos la acogemos con los brazos abiertos, y queremos más y más, nos da pena que se acaben las series, que se mueran los personajes y que desaparezca la isla…